Hemos asistido al entierro de los almacenes, de la botica del barrio, de
la carnicería, de la verdulería, y desde hace algún tiempo, de las ferreterías. Ya no quedan españoles ferreteros. En vez de eso, los Home-Center, megalópolis del hogar, en que encontramos desde moto niveladoras hasta paños de cocina.
Hace algunos días partí al Sodimac o Home Center del Parque Arauco.
Encaminé mi carro hacia pasillo de las pinturas, levanté la vista imaginando el color del cielo de mi dormitorio y me quedé clavada.
Sobre mi cabeza, la torre de Pisa. Apiladas unas sobre otras y haciendo equilibrio, torres de cajas y más cajas rotuladas como “cerámicas”.
Un segundo Sodimac, el Sodimac de las alturas, cuelga sobre las cabezas de clientes y empleados. Así nomás, sin una reja, ni una malla que las sujete, ni un cordón que las amarre.
En esa bodega aérea hacen piruetas los sacos de cemento, las cajas con clavos, las picotas, los pastelones , las cajas de herramientas, puertas, tubos, carretillas, tarros de pintura…todos materiales light, esperando el próximo terremoto para desplomarse. Es que en Chile ha habido terremotos, y va a seguir habiendo. Los 23 años que llevamos sin un sacudón fuerte, significan menos que un instante en términos geológicos. El próximo viene, y ojala que no lo pille en el Home Center.
Y aún que el terremoto demore, la caída en vuelo libre de un martillo desde una altura de cuatro metros, no será un evento cósmico, pero habría que preguntarle “qué le parece”, al que le tocó el martillazo.
Pedí hablar con el gerente. La gerenta de turno me explicó que es imposible que las cosas se caigan. Se verán chuecas pero están firmes, me explica. ¿Cómo firmes, afirmadas en qué, con qué? Ese no es el punto, argumenta. Aquí está todo estudiado, imposible que se caigan.
Le trato de explicar que para eso tendríamos que eliminar la ley de gravedad, pero no hay caso. Tiene la porfía incorporada al disco duro.
Está intrigada…¿y Usted, porqué se interesa en este tema?...porque no quiero que se me caigan las baldosas en la cabeza, señorita…
no, no, pero cual es su interés real…señorita, una cosa es que usted me encuentre caída del catre, y otra muy distinta es que me caiga un catre en la cabeza.
Leo que las utilidades de Sodimac en el año 2007 fueron de $45.500 millones. Cien millones de dólares. Los felicito, han hecho las cosas bien.
Ahora, como nos convencieron que lo más importante somos nosotros los clientes (sin los cuales los 100 millones se van al tacho), les sugiero que nos cuiden un poquito. Sabemos que sale más barato indemnizar por eventos puntuales que enrejar la mercadería, para eso existen los seguros, pero estamos seguros que como de verdad nos quieren, van a encontrar una solución.
Si son tan habilosos como para tener utilidades de U$ 100.000.000, serán creativos a la hora de incrementar la precaria seguridad de sus locales. Plata no les falta.
Mientras tanto, cuando entre al Home Center, váyase derechito al pasillo 33, y antes de aventurarse por los pasillos, se compra un casco!


Andrea,
Imprudencias, abusos y también engaños no son pocos en el ámbito del retail. Tu experiencia es una muestra. Creo que se siguen produciendo por la pasividad del consumidor chileno, que no ejerce sus derechos ni reclama cuando corresponde.
Saludos,
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Hernán Gianini