Amigos, publico en este blog un pequeño artículo acerca del taller de poesía de los presos de la Cárcel de Alta Seguridad. Lo publico a ver si se entusiasman y se meten a mi otro blog, que en realidad es más de los presos que mío. Ojala se animen a leer algunos de sus trabajos y dejen comentarios. Yo los imprimo y los llevo a la cárcel. El efecto que producen los comentarios es impresionante. Se perciben como un regalo que les manda el mundo, como un pequeño perdón que les insinúa que tal vez, quien sabe, en una de estas, podrán reinsertarse y volver a comenzar.
Hacer clases en la cárcel ha sido un regalo. Y por varios lados, porque imagínense lo fantástico que es preparar una clase pudiendo elegir el tema. Nada de programas del Ministerio, solamente el programa hecho a pulso, es decir, que sigue el pulso de lo que va pasando. Cuando una clase ha sido inquieta, a la siguiente pasamos “métrica”. Solita se acaba la chacota, todos de cabeza a tratar de armar una décima. No vuela una mosca.
Si en la clase anterior ha habido momentos de tristeza, a la clase siguiente trabajamos con textos de canciones. Cantar hace bien. Al principio cantan despacito mirando la hoja, pero al rato aparecen los inevitables Pavarottis. Hasta hemos cantado en Canon, es decir, lo hemos intentado. Ahí si que la chacota ni les cuento, así es que métrica para la clase siguiente! Cuando leemos poemas que requieren de mayor abstracción para su comprensión, como Purgatorio de Zurita, o el maravilloso INRI de ese querido vate, la clase siguiente viene con caramelo: Alberto Cortés, con su “era callejero por derecho propio”…bonito…y nada que calentarse los sesos.
Así vamos alternando, ellos sacando la cabeza a flote, y yo sumergiéndome en un mundo extraño, lleno de rituales.
Hacer clases en la cárcel me ha hecho comprender como las manifestaciones del genio humano se necesitan mutuamente, se influyen, se contaminan, se redimen y se florecen.
No podemos leer poemas y dejar de escuchar música. Imposible. La cadencia de algunos poemas es otra, después de escuchar los cantos gregorianos.
Hace algunos días armamos un cuadro de un jardín gigante. Sentados en grupos de a cuatro, en torno a cinco mesas redondas, hicieron aparecer flores, caracoles, abejas, mariposas, soles, pajaritos, monos, ranas, bichos extraños, una pantera y nubes de plasticina fosforescente. Una maravilla. Los miraba trabajar absortos, comparar sus trabajos, felicitarse, mientras movían suavemente la cabeza al ritmo de la Danza Húngara de Liztz. Para mi está clarísimo que el cuadro habría sido la mitad de hermoso sin su música. En realidad, el cuadro FUE la música.
Para la próxima clase, Mario, que es bueno para las matemáticas y la física, va a disertar acerca de Einstein y su teoría de la Relatividad. Esto a propósito del término absolutamente genial con el que en la cárcel se denomina a un preso que tuvo ascendente entre la población penal, pero lo perdió. Ese descastado es “EL QUE YA ERA”. Un tipo situado en un tiempo que va pero viene de vuelta, un tiempo para los dos lados…al mismo tiempo.
Dios quiera que toda la luz que hemos ido sacando del saco, vaya dejando su huella.
Maestra; maestro de presos; de hombres tirados al basural, a la trastienda. Tu los animas, los despiertas, despabilas. Y haces que saquen expresiones, voces, ánimos, luces.
Con la sensibilidad con que tu retina se ha ido enriqueciendo, cuando te lanzas a una novela, un escrito mayor tuyo y le das un zacudón fuerte a tus miedos.
Te admiro y sigo con atención y afecto.
Querida Andrea: Que placer leerte y disfrutar de tu vuelo.
Preparar las clases desde la libertad de elegir, haciendo algo que te apasiona.
Que genial!!! EL QUE YA ERA, me identifico...por estos días voy siendo la que ya era.
Un abrazo muy fuerte y afectuoso.
Iris
Despues de ller esto me quedo sin palabras. Que experiencia tan distinta a las normales que podemos vivir a diario. La verdad que es todo un desafio y por suerte hay gente como vos que se anima a enfrentarlos.
Sin dudas debe ser muy impactante a nibel personal una experiencia de esas dimensiones.
Saludos a vos y a tus alumnos.
Te felicito, Andrea, por la OBRA que estás haciendo. Tu capacidad de dar me conmueve.
Las enseñanzas que llevas a la cárcel es aire fresco para la asfixia de los barrotes y las letras que recoges son como un grito esperanzador de esperanza.
Cariños,
Andrés Aguirre B.
Maestra B, la vida está hecha de pequeños perdones, pero tu obra es enorme. Que nadie otorgue, que nadie calle, nos dicen los versos hechos a pulso, como el mejor arte de vidas dolientes reivindicadas. Abrazos desde el Sur
A propósito, te dejo una música gregoriana.
Andrea me asombra lo que estás haciendo y me preparo a escuchar!!
Recuerdo una hermosísima poesía Reading Gaol de memoria! memoria! nuestro gram poeta inglés gay antes de tiempo de comienzos de siglo XX, tú sabes. Dice y repite y repite: "every man kills the thing he loves"
Junto con saludarles, he encontrado este blog ya que soy estudiante de Ingeniería Civil, y me encantaría poder enseñar loq ue he aprendido, por ende, pido a ud si me puediera dar algún tipo de contacto para poder contribuir un poco al desarrollo de nuestra sociedad.
solo darles a conocer el lema de mi universidad "Libertas Capitur" "la libertad se conquista"
un besos espero su respuesta
Hola! muchas gracais por tu comentario. No me menejo bien en Bligoo, volví a Blogger con el blog de la cárcel. No me aparece tu nombre ni la fecha de tu comentario, pero mándame unas líneas a mi correo y te cuento de algo muy entretenido que se está armando y donde podrías traspasar lo que sabes.
besos también a ti
Andrea