Estamos pasando la etapa en que hablábamos de la crisis, ahora nos toca vivirla con sus incertidumbres y sus consecuencias. Esta es la verdadera rodada, la que viene después de la rodada de los bancos y financieras.
En Wall Street son más de 30.000 los operadores sin pega, se habla de 2.000 empleos que se perderían en Chrysler, en Chile van 2000 empleos perdidos en pequeñas empresas mineras. La misma empresa en la que trabajo, tuvo que posponer un proyecto de exploración. El resultado: 300 personas menos trabajando en la alta montaña
Se sabía: después de las Olimpiadas chinas vendría la contracción económica. Pero entre contracción y desplome hay un trecho largo.
La confusión es total,¿ tendremos deflación o hiper-inflación? ¿se estimula el consumo o se promueve el ahorro?, se “inyectan” miles de millones a unas instituciones que perdieron miles y miles de millones. Es el famoso efecto mariposa, en que el aleteo de un banquero en Nueva York le cuesta la pega a un maestro carpintero en Maitencillo. El evangelio tiene razón, somos todos hermanos, desde Mongolia a las Torres del Paine, probablemente por primera vez desde la última glaciación. Los gobiernos de los países del mundo mirando Bloomberg TV, tratando de anticiparse a la catástrofe de cada día, y millones de millones de seres humanos teniendo que pelear duro por el pan nuestro de cada día. El señor Paulson, “secretario del tesoro” de Estados Unidos, un pelado terrorífico, reparte billetes de mentira, después de haberse embolsicado cuatrocientos millones de dólares de verdad como indemnización a su salida de Goldman Sacks. Primero metió millonadas de los contribuyente para salvar Freddie and Fannie después cambió de rumbo, metió millones para estimular los créditos de consumo. Ni se arrugó por haberse equivocado. Ahora nombró a su ayudante, un joven maravilla que por la tele se ve demasiado joven, aterradoramente joven para saber como es la vida con guitarra. Hay un suizo diciendo, también por la tele, que la única inversión segura es el oro, el oro físico. Tener la barra o las monedas bajo el colchón. Por algo el oro no se ha desplomado como los demás metales.
Cuando comenzó el descalabro leí en el diario que esta crisis es al sistema capitalista, lo que la caída del muro de Berlín fue al sistema socialista. Si miramos hacia atrás, las consecuencias de la caída del sistema socialista han sido enormes. Si el analista tiene razón, estamos entrando en una era que será profundamente distinta a la que hemos conocido durante el siglo XX y comienzos del XXI. Quizás la palabra “progreso” como el paradigma del cambio se vaya a la punta del cerro. Quizás la función del Estado se vea a tal punto revindicada, que pasemos a la era de un Estado todopoderoso. Probablemente se inventen mecanismos que regulen las operaciones en la Bolsa (prohibición de transacciones de futuros al alza o a la baja, por ejemplo) y hagan del negocio bursátil algo menso virtual y más transparente.



Quizás nazcan nuevas formas de redes sociales distintas a las de los parientes solamente; quizás nazcan redes sociales que producen y comercializan como las de los cerveceros artesanales; quizás emerga una nueva forma de participación como la que se lanzó en las elecciones de USA con Barack Obama.
Quizás emerja la persona con otra identidad mucho más conectada, con un rol de la tecnología mucho más relevante.
Quizás la poesia será ingrediente esencial como parte del cuidado del alma en esta voltereta que se nos viene.
Cordiales saludos
Espero que se reduzca al mínimo el consumo; las compras innecesarias, la acumulación, la ostentación, la imagen a través marcas, las marcas que son lo mismo, pero diferentes, la publicidad en grandes formatos, el caos visual de los monumentales que tapan la cordillera. Tal vez dejaremos de ver los 4x4 petroleros acumulados frente a los garages de casitas pareadas. Casitas que se venden a diez veces de lo que realmente valen. Dejaremos de ver a chilenos endeudados, con todas sus tarjetas de crédito, en mil veces su sueldo. Creo que el paisaje va a cambiar y nosotros también.